Peligros y problemas de las redes sociales en la salud mental

En las redes sociales no es oro todo lo que reluce, además a nivel emocional suelen generar importantes desajustes mentales que puede acarrear importantes consecuencias para la salud.

Peligros y problemas de las redes sociales en la salud mental | Scroolling

Es muy fácil encontrar en las redes sociales el chivo expiatorio de los problemas que aquejan a estos «tiempos modernos». Tomando algunos ejemplos, uno de ellos es el aumento, sobre todo en los últimos 25 años, de los cuadros de ansiedad y depresión entre los jóvenes y adolescentes.

La comunidad científica, en contra del pensamiento común, no tiene aún una respuesta a la pregunta de si las redes sociales son buenas o malas para la salud mental de sus usuarios.

Las investigaciones muestran correlaciones, a veces contradictorias, entre el uso de las redes sociales y la salud mental. En este artículo, se presentará una visión general de la salud mental en niños y adolescentes, seguida de algunas de las investigaciones que plantean preguntas sobre el uso de las redes sociales a una edad temprana y algunas de las cuestiones críticas que han surgido de estos estudios.

En contra de la creencia popular, éstos destacarán algunos puntos a favor del uso.

Salud mental en niños y adolescentes

La Organización Mundial de la Salud (OMS) (2017) señala que entre el 10 y el 20% de los niños y adolescentes dicen tener problemas con su salud mental. Según Kessler y colegas (2007) y Kim-Cohen y colegas (2003) se ha estimado que el 50% de todos los trastornos mentales se establecen a los 14 años, y el 75% a los 18 años.

Stansfeld y sus colegas (2006) y la Fundación de Salud Mental (20018) informan de que los trastornos más comunes en niños y adolescentes son los trastornos de ansiedad y los trastornos depresivos, respectivamente.

La Royal Society for Public Health, & Young Health Movement (2017) afirma que los diagnósticos de trastornos de ansiedad y trastornos depresivos han aumentado un 70% en los jóvenes en los últimos 25 años.

Según los estudios de Copeland, Angold, Shanahan, y Costello (2014), Gore y colegas (2011), y Hetrick, Cox, Witt, Bir, yMerry (2016) la depresión y la ansiedad tienen consecuencias negativas en el desarrollo de los adolescentes, incluyendo un bajo nivel educativo, la presencia de abandono escolar, relaciones sociales difíciles, y un mayor riesgo de abuso de sustancias y suicidio. (Pág. 1; Keles, McCrae y Grealish, 2019)

McCreae (2019) escribe que el aumento de los diagnósticos puede haber sido influenciado, no sólo, o no necesariamente, por un aumento real de las condiciones per se descritas anteriormente, sino también por una mayor conciencia de la salud mental derivada de las muchas iniciativas educativas que ha habido en los últimos años.

Por lo tanto, probablemente, al no sentirse estigmatizados, muchos jóvenes se sintieron libres para hablar de sus dificultades psicológicas y buscar ayuda profesional.

Según Reid-Chassiakos, Radesky, Christakis y Moreno (2016) otro factor importante que puede haber aumentado este número de diagnósticos es la facilidad con la que se pueden compartir las experiencias personales en la era de la información digital.

Mientras que en el pasado los problemas de salud mental se sufrían de forma aislada, hoy en día un joven con problemas puede encontrar fácilmente a otros con problemas similares a los suyos y sentirse ayudado mediante la interacción social o los grupos de apoyo. (Keles, McCrae, & Grealish, 2019)

Redes sociales y problemas de salud mental

El paradigma conceptual de los siguientes estudios considera que una de las causas del aumento de la ansiedad y la depresión en los jóvenes y adolescentes es el incremento casi paralelo del desarrollo de Internet, en particular de las redes sociales.

Depresión

Nesi y Prinstein (2015) observan una fuerte relación entre la comparación social y los síntomas depresivos, especialmente en las niñas. El impacto podría verse agravado por el solapamiento de las redes sociales online y offline.

Varios estudios han mostrado una alta correlación entre el uso de los medios sociales y los síntomas depresivos en los chicos considerados psicológicamente vulnerables. Gámez-Gaudix (2014) encontró que ciertos problemas psicológicos, presentes a priori, son tanto predictores como consecuencias del uso problemático de Internet, que aumentan el riesgo de síntomas depresivos. (p. 325; McCrae et al., 2017).

Rasgos narcisistas

El uso de las redes sociales también podría dar lugar a ciertos comportamientos típicos de los rasgos narcisistas, por ejemplo, la publicación continua de selfies en Facebook e Instagram y el énfasis positivo excesivo en la autopresentación; además, la investigación de Tiggemann y Salter (2013) sugiere que Facebook exacerba la distorsión de la imagen corporal en las adolescentes.

Estrés psicológico negativo

Marino, Gini, Vieno y Spada (2018), en un meta-análisis de 23 estudios muestran una correlación entre el uso problemático de Facebook y la presencia de estrés psicológico negativo (EP) en adolescentes y adultos jóvenes. Hoare, Milton, Foster y Allender (2016) en otra revisión sistemática mostraron una correlación fuerte y significativa entre el uso de los medios sociales y el trastorno depresivo.

Un comentario desafortunado aunque sea con ‘cariño’ de una amiga puede generar transtornos negativos en la persona que recibe el comentario. Además durante la adolescencia este tipo de comentarios aún pueden tener consecuencias más negativas si cabe.

Es importante destacar que la relación entre las redes sociales y los problemas de salud mental no es directa, sino que hay varios factores que contribuyen a ello.

Un informe de la Royal Society for Public Health, & Young Health Movement (2017) sugiere que uno de estos mediadores puede ser el sueño, y los problemas que estas personas muestran con él.

Sedentarismo

El uso de Internet también está relacionado con el comportamiento sedentario, que está especialmente relacionado con algunos problemas de salud (Iannotti et al., 2009).

Ansiedad

Primack y EscobarViera (2017) encontraron una relación entre el número de cuentas sociales y los niveles de ansiedad. (p. 2; Keles et al., 2019)

«¿Pero entonces las redes sociales son malas para ti?» «Um, es más complicado que eso» – Críticas y limitaciones presentes en estos estudios

Otros problemas

Polarización

Los algoritmos que utilizan Facebook, Instagram, Tik Tok, Youtube, etc. Para conseguir que los usuarios pasen más tiempo dentro de estas aplicaciones se basan en mostrar contenidos que gustan o son afines al usuario.

Estos algoritmos se entrenan a base de ‘personalización pasiva’, es decir según lo que se consume se muestra más de lo mismo. Esto hace que el usuario se encuentre bien utilizando la aplicación.

Ahora bien esto a lo largo del tiempo consigue que se el usuario cada vez tenga convicciones más fuertes de una temática, partido político, equipo de fútbol llegando a crear auténticos ultras en apenas muy poco tiempo.

No hay relación directa aunque…

La mayoría de los estudios utilizados de las dos revisiones mencionadas anteriormente (McCrae et al., 2017; Kales et al., 2019) no responden directamente a la pregunta de la hipótesis, es decir, si el uso de las redes sociales afecta a los síntomas depresivos o de ansiedad.

Observando los estudios utilizados, no es posible decidir si son las redes sociales las que provocan los síntomas depresivos, de ansiedad o de EP, o los que experimentan estos síntomas pasan más tiempo en las redes sociales, teniendo conductas adictivas en ellas (Kales et al., 2019).

Además, una de las causas subyacentes que vinculan el uso de las redes sociales en los jóvenes con los síntomas depresivos o ansiosos podría deberse a «las emociones articuladas que experimentan los jóvenes y el fomento de la autoexpresión emocional en las redes sociales», lo que podría exacerbar estos síntomas al crear un entorno que estimula su percepción y aumenta su visibilidad (p. 325; McCrae et al., 2017).

McCrae (2019) también se muestra bastante escéptico sobre la actual y fantasmagórica crisis de las enfermedades mentales de los jóvenes provocada por las redes sociales. «Los comportamientos que parecen anormales para los adultos son normales para los adolescentes, por lo que no deben considerarse como mentalmente insanos.

Por ejemplo, publicar constantemente selfies en Intagram no es necesariamente un síntoma de un trastorno de la personalidad, sino una norma social. La revisión sistemática realizada con mis colegas Gettings y Prussel (2017) indica que la relación casual entre el uso de los medios sociales y la depresión en los adolescentes es exagerada» (p. 709).

Además, estos estudios presentan a veces simplificaciones que no se pueden pasar por alto, por ejemplo: una operacionalización de los constructos de depresión o ansiedad que no coincide con las definiciones clínicas; resultados obtenidos a partir de una muestra autoseleccionada (en colegios universitarios) y no representativa, que por lo tanto no puede ser generalizada por el laboratorio (por ejemplo, de 13 a 18 años) a la población adulta fuera del laboratorio; una mayor consideración hacia las causas individuales de la salud mental (por ejemplo, el trastorno depresivo que surge de los rasgos individuales) y una gran exclusión de las causas sociales (por ejemplo, los trastornos depresivos encuentran gran parte de su causa en las condiciones sociales, fuera del control del individuo) (Pg. 1; Hampton, 2019).

Al contrario de lo que se suele pensar, existen varios estudios en la literatura que relacionan el uso de las redes sociales con consecuencias positivas en la salud mental, no sólo de los jóvenes/adolescentes, sino también de la población adulta.

Aunque…

Una investigación en WSJ afirma que Facebook sabe que es tóxico para la población jóven y lo es especialmente para las mujeres comprendidas en este rango de edad.

Facebook / Instagram es la mayor generador de transtornos alimenticios, depresión, ansiedad, etc. Aunque también es cierto que desde Facebook no saben como manejar toda esta información puesto a que sin esto sus algoritmos dejarían de funcionar.

Comentarios